No es fácil tener en una parcial inactividad, a una mujer como mi tirana esposa.
Tres días fue lo máximo que entre toda la familia, pudimos mantenerle confiscado su Nextel. Herramienta primordial de trabajo para ella, con quien mantiene una relación erótico-productiva.
Al cuarto día nos mandó a todos a freír espárragos; retomó el control total de su teléfono y computadora portátil, y a chambear se ha dicho.
Mi esposa es el claro ejemplo del espíritu de trabajo, que siempre ha caracterizado a la gente del norte de México. Su empuje y ahínco así como la manera en la que conduce a sus hordas de colaboradores, es en parte el hecho que le ha ganado el castrense mote de La Generala.
Por favor dime caro lector, como puedo mantener en estado de confinamiento en su segundo piso, durante dos semanas, a una mujer así. ¡A ver dime! No lo sé.
Creo que el título de esta entrada dice más que mil párrafos.
Digamos que mi cargo en esta honorable mansión, ha sido degradado a: Mesero, mozo, cocinero, enfermero, terapista físico, conserje, chofer, contralor y hasta psicólogo. Siendo este último, el que ha tenido los resultados más catastróficos.
La Primera Dama ya está harta de todos y de todo, en especial de este que escribe, que no ha hecho otra cosa, que ser el báculo de su discapacidad.
¡Amor!, (así dice para dorarme la píldora) ¿Me subes un té? Ahí voy con el té.
¡Amor!, ¿Me ayudas a quitarme esto? Ahí voy a quitarle eso.
¡Amor!, ¿Me ayudas a volvérmelo a poner? Allá voy presto a volvérselo a poner.
¡Amor!, ¿Me aprietas la faja? Voy y le aprieto la faja.
Al ratito oigo el inconfundible sonido del velcro despegándose y ya se que la faja, ha sido de nueva cuenta removida por las impacientes manos de mi consorte.
¿Ya te quitaste la faja mi vida? Sí, porque no me fajaste bien. ¡Que raro! Eres la primera que se queja. Ya cállate y apriétame bien la faja. Y allá voy las veces que sean.
Toda esta diligencia y excelente servicio, no hace que mi esposa se compadezca de mí. Todo lo contrario. En estás dos semanas me ha dedicado su peor humor. Esto… queridos lectores, quiero que se sepa y se esclarezca a la brevedad.
Pensé que si la dejaba trabajar un poco desde la casa le haría algo de bien. Todo lo contrario. La Generala es lo que los gringos llaman una “workaholic”, se apasiona demasiado en su trabajo y se molesta con facilidad ante la incompetencia del Masiosare promedio. Entonces se enoja y le aprieta la faja. Si le aprieta la faja, le duele la panza. Si le duele la panza se siente mal y si se siente mal ¡Ay de mi!
¿Qué te pasa “jani”? No me siento bien. ¿Te duele algo? No sé. ¿Cómo que no sabes? Pues me siento rara. ¿No te sientes como si te hubieran operado? Pues si, pero a demás siento otras cosas. ¿Por ejemplo? Pues no se; por lo pronto tengo nauseas. ¿Nauseas? O algo así (suspiro)-termina la confundida mujer, dejándome más confundido a mí.
Joey, quien ha demostrado tener una inteligencia menos desarrollada que una toronja, sorpresivamente ha comprendido este nuevo orden mundial bastante bien. Sólo le hace cariños a ella cuando le llaman y si no, se mantiene a prudente distancia, donde no pueda ser víctima del humor de su ama.
Sin embargo su tarea es más sencilla, porque a él no le piden que suba cosas o que baje cosas o que le quite o que le ponga.
Para eso necesitaría a Rin Tin Tin o a Lassie y pues yo creo que los dos, ya están en el cielo de los perros.
Abro los brazos, miro al cielo y le pregunto al creador: ¿Cuánto más durará esta locura? ¿O es que acaso estás probando mi paciencia para cuando me estrene como padre? ¿O sólo estás experimentando un poco para saber cuanto tiempo le toma a una persona perfectamente normal como yo, tomar la decisión de asesinar a otra?
Por favor no piensen que soy un desconsiderado. Yo se que la Generala está recién operada. Pero la realidad, es que el buen humor con el que salió del quirófano, se ha desvanecido completamente debido al confinamiento.
Por favor no me regañen. No me critiquen, no me digan nada.
Soy un hombre que ha sufrido mucho.
Fuego
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*Arde mi país. Mi pobre país, donde algunos que mandan prefieren dilapidar
el dinero en financiar la tortura de los toros, o las absurdas procesiones
de...
Hace 1 semana


